Davo Valdés de la Campa

 

Una sombra siempre se confunde en la oscuridad, depende de la luz para emerger. Un cuerpo que sólo reconocemos por sus gestos y espacios en blanco: un destello de los órganos frágiles. Un cuerpo negro, sobre un fondo negro. En primer plano unas manos que desde afuera desgarran el interior de una boca, desprendiéndo la mandíbula de su simetría. Un ojo. Todo está en el ojo que mira hacia arriba, pequeños matices de dolor, furia. Y también la violencia de una perforación que desde el oído conecta la destrucción estetizada del cuerpo con la nariz, a través de una fina cadena. Entre las sombras también los detalles de las uñas. Se confunde noche y oscuridad pero se escucha un grito. Así podría describirse la primera imagen de Agressiff,  nueva serie fotográfica de Ricardo Modi.

 

Agressiff surgió de la crisis, de la incómodidad, de las limitaciones, desde el fondo. Para Ricardo Modi la serie surgió por la necesidad de purgar y expiar un momento de crisis personal. Quienes conocen la obra de Modi saben que una parte importante de su propuesta es la explosión del color, por lo tanto del entramado de iluminación. Resulta que el fotógrafo fue víctima de la delincuencia hace unos meses y entre las cosas que le robaron se encontraba todo su equipo de iluminación, que es crucial para su trabajo. Así nace esta serie. Primero como única escapatoria y después como reto personal. Modi decidió utilizar una sola fuente de luz y explotar esa aparente limitación y al mismo tiempo mostrar el sentimiento de frustración, al menos en un inicio.



La serie está compuesta de 10 imágenes que Modi presentó de manera digital con un vídeo en la plataforma Vimeo, con “Hong Kong” de Gorillaz como banda sonora y posteriormente en su Fanpage en Facebook, con un giff.  El nombre de la serie, Agressiff es una palabra que no existe así como está escrita, pero que fonéticamente remite a una violencia estetizada, una violencia elegante, por decirlo de cierto modo.

 

La serie dibuja una trayectoria que va desde la oscuridad a la calma, no necesariamente a la luz, pero sí la templanza. Existen en la serie una trascendencia del dolor. En la primera imagen impera la sombra y el sometimiento, cierta violencia, mientras que en la última fotografía nos muestra un cuerpo dorado y un gesto apacible, tranquilidad. Esta metamorfosis del color representa el estado de ánimo del fotógrafo durante el proceso de creación de esta serie y nos muestra un artista camaléonico que abraza sus emociones para crear. Modi nos revela una pista sobre el uso del color en sus fotografías: los colores brillantes tienen un tono irónico y tocan temas sociales desde una perspectiva crítica y los colores más tenues hablan de procesos personales. En este caso el negro y el dorado que representan sus dos lados humanos.

Agressiff  es una forma de decir: distintos cuerpos, distintos estados emocionales, escalas y degradaciones que marcan el paso de los días. Las imágenes muestran la misma sensación de frustración manejada de forma distinta o entendida desde diferentes perspectivas. Es una serie honesta y oscura, que me parece se aleja de sus trabajos anteriores para explorar de manera más delicada las emociones humanas, más que el retrato estético. Modi, como he mencionado en otros textos es un artista obsesionado por la técnica (fotográfica, expositiva, de impresión) y me parece que este proyecto que surge de la crisis le ha desplegado un nuevo panorama creativo. Además lo posiciona como uno de los pocos fotógrafos morelenses con una firma particular y eso incluso ocurre con la paleta tan diversa que su obra ha dibujado. Ahora el camaleón no sólo ha encontrado otros colores, ha aprendido a camuflajearse.

Related Posts

Leave a Comment