Por Fernando Lezama

El estudio de la arquitectura de Cuernavaca es importante por muchas razones, pero principalmente porque refleja la evolución de la ciudad a través del tiempo. En la arqueología las piedras narran parte de la historia de un lugar, y la arquitectura va relatando sus diferentes etapas, los aspectos climáticos, culturales, económicos y sociales, por eso es importante poner atención al observar la ciudad, sus espacios son la muestra del paso de los años y muchos lugares han sido testigos de grandes sucesos, el conjunto de estos elementos dotan a Cuernavaca de su personalidad única en el mundo. A  las edificaciones que cuentan historias les podemos llamar patrimonio, y desgraciadamente se está perdiendo en el olvido, tiende a desaparecer paulatinamente .

Esto me ha llevado a reflexionar sobre el “estilo Cuernavaca”, que si bien no es un estilo académicamente hablando, sí es una tipología fácilmente identificable en muchas de las casas de esta ciudad. Para ser específico, quiero hablar aquellas casas que se construyeron a inicios del siglo XX, mismas que aún podemos ver en colonias como la Miraval, Tlaltenango y todavía en algunas partes del Centro. Este tipo de casas que destacan por su arquitectura única y que llaman la atención por conservar algunos elementos particulares los cuales describiré mas adelante.

Cuernavaca ha cautivado siempre por su clima, sus vistas y sobre todo por ser un lugar lleno de verdor, estos elementos lograron que la arquitectura que se desarrollo en esos años los aprovechara para el disfrute de sus habitantes. Imaginemos Cuernavaca hace 50 años, la población era considerablemente menor a la actual, en algunas calles el agua corría en acequias, no había tantos autos y las calles de la ciudad eran empedradas, en las avenidas se podía disfrutar del color de la flor de jacaranda y en tiempo de lluvias las barrancas y las lomas se cubrían de verdor, además la topografía permitía tener vistas hacia la parte sur del estado, sin duda alguna, quien estaba interesado en construir una casa tenía que aprovechar esos elementos, podemos ver en las casas de esos tiempos grandes ventanales, terrazas y pórticos en su mayoría orientados a espacios ajardinados, y si era posible, hacia alguna vista en especial.

Otro elemento que podemos encontrar en muchas de las construcciones aún del centro de Cuernavaca son los “miradores”, muy semejantes a los que tiene el Jardín Borda, de arquitectura muy simple, cuatro columnas que sostienen una cubierta a cuatro aguas con teja o en estilo mas sofisticado, plano con balaustrada como en el Ex Hotel Moctezuma; de nuevo los invito a imaginar las panorámicas hacia la barranca de San Antón o hacia la actual avenida Las Palmas, que en aquellos tiempos era el límite sur de la ciudad con sólo algunas casonas y la carretera hacia Acapulco, estos espacios servían para reunir a las familias en las tardes calurosas y aprovechar la brisa fresca.

La mayoría de estas casas tenían la techumbre de teja de barro y en ocasiones con remates donde se podía integrar un nicho para alguna imagen de la Virgen, un santo o una campana, con repisones de ladrillo y barandales de teja o tabique, muy al estilo de Taxco, con ventanas curvas y herrería de fierro, tratando de destacar un estilo campirano pero con cierto lujo en acabados.

Por aquellos años era común que las casas no tuvieran grandes bardas, bastaba con un enrejado bajo o vegetación que permitía que las casas se integraran perfectamente a las calles, las baquetas eran parte de los patios frontales, aunque por la tranquilidad la gente podía transitar libremente sobre la acera, cosa que ahora es casi imposible, quizá por eso en Cuernavaca no hay banquetas amplias.

Sin duda alguna, el “estilo Cuernavaca” no se puede entender como un mero estilo arquitectónico o una corriente de diseño, mas bien, es el reflejo del modo de vida de los cuernavacences y postizos que llegaron con toda la intención de aprovechar las bondades que este lugar les ofrecía.

Los invito a que cuando tengan la oportunidad de recorrer lugares como el parque Tlaltenango, la iglesia de San Gerónimo, la colonia Miraval o si pueden asomarse alguna vez a la casona enfrente de la mega del centro, puedan apreciar este interesante tipo de casas.

 

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Comments
  • Omar Hdz

    En general, los estilos se marcaron por una influencia y una evolución “arquitectónicamente” hablando; pero que es arquitectura si no la búsqueda de un bienestar en el habitat.
    Si bien, Cuernavaca plantea su propio estilo, no significa que sea erróneo, al contrario, el apropiarse de una idea y cubrir esa necesidad de “estar” con la esencia, tratando de conectarse con sus amplios o pequeños jardines, se realiza arquitectura.
    Se revalora la importancia de la naturaleza, del paisaje, del clima, la vegetación, se encariñan con el sonido del agua recorriendo sus espacios, eso es la inmensidad de la arquitectura y lo que da sentido a tan variables construcciones en Cuernavaca.

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