Amaury Colmenares

En Hermano, Gabriela Esparza se apropia del dolor ajeno en un acto de inmensa empatía. Hay un juego de máscaras, un juego de espejos en el que participan las imágenes, las palabras y los sentimientos.
En un momento de sobre información, de banalización, de normalización de la violencia, Gabriela propone un acercamiento muy íntimo a una noticia lejana que de alguna manera u otra ha conmocionado a la comunidad mexicana desde hace tres años.

David Esparza sujetando una maqueta de Hermano, 2016

No es un comentario, no es una interpretación, este libro es una especie de materialización del duelo.
Es un libro muy valiente porque aborda un tema que usualmente nos provoca temor, un tema difícil y grave, al que no sabemos aproximarnos sino de la manera más fría, que es el escándalo y la política.
Pero en el ejercicio de Gabriela hay una sabiduría muy genuina: en su acción creativa, ella termina convirtiéndose en una guía para convivir con la tragedia. Nos muestra una forma de convivir con este suceso hasta ahora ignorada: la empatía, la intimidad y la honestidad.

Normalistas de Ayotzinapa, Biblioteca Central UACH, Foto: Melissa Bernal

Aunque se apoya en una investigación de dos años, que incluye la recopilación de datos y testimonios, la presentación de esta información es mínima, eficaz. Al final del libro hay una reconstrucción de los hechos que brinda un contexto necesario para la comprensión de la tragedia, pero lo más importante es la vía personal de Gabriela, expuesta en las imágenes y las notas a mano.
En el plano de lo artístico, es un libro valioso porque con elementos mínimos logra mover muchas cosas en el lector. Me remite de inmediato al documental La libertad del diablo (2017), del director mexicano Everardo González. En los dos casos, los creadores evitan el camino directo de la confrontación del espectador con la realidad (con los datos, las cifras o las imágenes gráficas) y logran trazar un sendero muy delgado hacia el espíritu.

Cristina Bautista, madre de Benjamín Ascencio Bautista (normalista desaparecido), Biblioteca Central UACH, Foto: Melissa Bernal

Las fotografías del hermano de Gabriela no sólo invocan a los 43 jóvenes desaparecidos, nos obligan también a pensar en nuestros propios amigos, hermanos menores o alumnos (a mí me hizo pensar en ellos). El uso de la letra, de la escritura a mano, para contarnos sobre las personalidades de estos jóvenes, crea un ámbito de intimidad, de proximidad y de calor. La información “dura” queda relegada a las notas al pie, en letra de molde, pequeña. Esto es muy importante, porque invierte la jerarquía habitual de las ideas; prioriza los rasgos personales, humanos, de los jóvenes desaparecidos.
Es un exorcismo simbólico. Primero crea una posesión. Hace que los 43 jóvenes desaparecidos habiten la imagen de su hermano, para después dotarlos de vida con la escritura de sus personalidades. Las palabras se convierten en conjuros y este libro quizás sea un amuleto más que un producto artístico.

Normalista de Ayotzinapa, Sala de Audiovisual, Ayotzinapa, Foto: Gabriel Marín

 

Sobrina de un normalista desaparecido, Ayotzinapa, Foto: Gabriel Marín

 

 


Gabriela Esparza es Maestra en Producción Editorial por la Autónoma del Estado de Morelos. Licenciada en Artes Plásticas, Opción Gráfica, Sub-opción Diseño Gráfico por la Universidad Veracruzana. Cofundó La Tatema (2008), un estudio de diseño gráfico. Ha participado en exposiciones colectivas como la Bienal de Cartel en México (Puebla, 2011) y el Homenaje a Vicente Rojo (2012), entre otras. Fue seleccionada en el Concurso Internacional de Libro de Artista de Guadalajara (2013). Publicó su primer libro de artista, Más madre que mujer en 2014. Docente en la Facultad de Artes de la Autónoma de Morelos y en la carrera de Diseño de la Universidad La Salle Cuernavaca (2014 – 2015). Durante los últimos dos años y medio ha trabajado en su segundo libro de artista, Hermano, sobre los 43 estudiantes normalistas desaparecidos, que recientemente fue segundo finalista para la beca de residencia artística en el Women’s Studio Workshop de Nueva York.

Visita su trabajo en: www.gabrielaesparza.com

Fotografía de portada: Normalistas de Ayotzinapa y madres de estudiantes desaparecidos, Biblioteca Central UACH, Foto: Melissa Bernal

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