Davo Valdés de la Campa

 

Para aquellos que no sólo disfrutan el cine sino que buscan en él nuevas formas de ver el mundo, cada año la tarea de ver aquellos filmes que suman algo a la historia cinematográfica del mundo, se convierte en una verdadera odisea. Especialmente en México cuyos problemas de distribución y de visión sepultan a ciertas películas de autor antes de que tengan una verdadera oportunidad con los públicos. De esa forma uno debe perseguir ciertas películas en los festivales, acudir a funciones únicas en lugares imposibles o recurrir al internet o esperar meses (a veces hasta que el año termine) para ver películas que en otros países se estrenaron en los primeros meses. Otros espectadores no tienen otra opción que esperar las famosas listas de fin de año para enterarse de las otras películas que por alguna razón no llegaron a cartelera o si estuvieron ahí, pero nadie se enteró. Estas listas a veces ayudan a construir una cartografía aproximada del estado del cine. Por eso presento mis películas favoritas de este 2017. Algunas llegaron tarde a México, otras no se han estrenado comercialmente, pero pude verlas en algún festival y otras las vi en internet porque leí que había que verlas en otras listas y tuvieron razón. Las presento sin orden de preferencia.

 

It Comes at Night

It Comes at Night es el segundo largometraje de Trey Edward Shults (el primero, Krisha se presentó en la Semana de la Crítica en Cannes recibiendo buenas críticas). It Comes at Night es una película sobre el fin del mundo, pero en lugar de enfocarse en la amenaza exterior se centra en el drama del aislamiento, la paranoia que produce el miedo y los extremos a los que un ser humano aterrorizado puede llegar. La película plantea el horror como una atmósfera, una que prepondera y convierte a los seres humanos con las mejores intenciones en personas desconfiadas, violentas, personas que abandonan sus creencias morales y sus certezas con tal de protegerse contra algo que no entienden. Nos encontramos ante una película que sigue a los supervivientes como su propia amenaza.

Get out

 

Get out de Jordan Peele. Quizá se trate de un dato insignificante, pero el director de Get out es un reconocido comediante y éste es su primer largometraje. Una película que se vale del género de horror para contar la historia, pero al mismo tiempo es imposible de clasificar por su complejidad temática y por el riesgo que implica hablar de manera tan honesta y franca sobre el racismo, específicamente en su faceta de esclavitud moderna.

 

A Ghost Story

A Ghost Story de David Lowery. La trama es sumamente sencilla. Un músico muere en un accidente de coche y vuelve como un fantasma a la casa en la que vivía con su mujer. El fantasma visualmente responde al cliché de la sábana. De esa forma David Lowery relee el cine de casas encantadas desde la perspectiva de un drama sobre el amor más allá de la muerte. El fantasma observa cómo la historia pasa ante sus ojos sin tenerlo ya en cuenta. Su amor le mantiene apegado a la casa incluso cuando su mujer abandona ese espacio.

 

The Killing of the Sacred Deer

 

Por esta película Yorgos Lanthimos recibió el premio al Mejor Guión en el Festival de Cine en Cannes. La historia retoma ligeramente la historia de la tragedia de Eurípides, Ifigenia en Áulide. Lanthimos, también director de teatro sabe cómo utilizar las virtudes del teatro para insertarlo en el lenguaje cinematográfico y lo hace para convertirse en unos de los autores más sorprendentes inquietante de los últimos años. Sus personajes se mueven en otro tiempo (fuera del tiempo objetivo) y se insertan en una suerte de tiempo religioso, en el sentido que propone Eliade Mircea en Lo sagrado y lo profano. Dice: “el Tiempo sagrado es por su propia naturaleza reversible, en el sentido de que es, propiamente hablando, un Tiempo mítico primordial hecho presente. Toda fiesta religiosa, todo Tiempo litúrgico, consiste en la reactualización de un acontecimiento sagrado que tuvo lugar en un pasado mítico, «al comienzo». The Killing of the Sacred Deer utiliza en ese sentido la catarsis del sacrificio y Lanthimos despliega cada uno de los elementos: los actores, los diálogos, las tomas para desconcertar y proponer un cine de capas y el reto está en ir más allá de lo aparente para hallar lo sagrado, el horror y la compasión que provoca el conocimiento.

 

La libertad del diablo

Everardo González es uno de los documentalistas más intrépidos y originales del mundo. Lo ha demostrado una y otra vez con cada largometraje. Sin duda La libertad del diablo significa hasta la fecha una de sus obras más complejas y poderosas. Sobre el documental dice:“Quería hacer un ejercicio sobre las posibilidades de verdad que ofrece la máscara. Podría parecer contradictorio porque la máscara se supondría que oculta pero, en mi opinión, revela más de lo que oculta. Esta máscara, en principio, nos hermana a todos porque nos pone en las mismas condiciones, porque está ligada al dolor, pues, está inspirada en las máscaras para los rostros lastimados y es ese dolor el que hermana a víctimas y a victimarios”. A través de una serie de relatos (tanto de verdugos como de víctimas), González nos devela la realidad terrorífica del país, la atmósfera total de miedo y violencia, pero al mismo tiempo devuelve a cada una de las piezas de este mapa descarnado a su condición humana, lejos de las cifras y las estadísticas que naturalizan la violencia.

 

Rostros y lugares

Para este sencillo pero profundamente íntimo documental, Agnès Varda, convocó al artista del lente, JR. Juntos emprenden un viaje por pueblos de la campiña francesa para retratar, ella en cine y él en foto fija diversos rostros e historias humanas para después plasmarlos en grandes murales. Historias, personas y lugares se funden en este road trip sobre el terror a la muerte: en este caso la inminente ceguera que amenaza a la legendaria cineasta. Como cada película de Varda la tesis se halla en la forma en cómo miramos el mundo. La sensibilidad única que la caracteriza ahonda en temas como la amistad, la mirada y el peso de la memoria.

 

Mother!

Desde finales los años 70 y principios de los 80 en Hollywood no se había logrado con tanta potencia equilibrar las exigencias de los productores con la visión única de un director. Darren Aronofsky lo logra con Mother! La película a través de una crítica inclemente en la forma de grito (no olvidemos que el título culmina con un signo de exclamación y no es gratuito) muestra la relación de nuestras representaciones destructivas de Dios con el movimiento de la (Madre) tierra, aunque también explora en ese sentido la explotación de las mujeres a lo largo de la historia del fanatismo religioso.

 

Patterson

Jim Jarmusch es de los pocos directores en Estados Unidos que marca el ritmo de su obra. Además es uno de los pocos directores que con cada película se redescrubre y nos muestra una faceta distinta. En Patterson nos acerca a la poesía y lo de hace de una manera entrañable. A través de los versos y el espíritu de William Carlos Williams y Ron Padgett, el filme nos muestra la vida sencilla de un poeta anónimo y discreto que acude a la experiencia de la vida cotidiana desde la contemplación de los objetos que nos rodean y que dicen más de nosotros de lo que creemos.

 

The Other Side of Hope

 

Aki Kaurismäki suele usar temas sociales, pero no para convertirlos en fábulas morales, sino para ofrecer retratos naturalistas de la condición humana, siempre aderezados con un ligero sentido del humor frío y distante como el paisaje de Helskinki, donde se desarrolla la trama. En The other Side of Hope explora el tema de la migración árabe, no tanto desde una postura política, sino a través de un despliegue absurdista de las peripecias que los refugiados deben sobrellevar para sobrevivir. Tampoco lo hace desde el pesimismo, sino que se coloca entre opuestos que parecen coexistir en tensión. En resumen nos regala un relato humano sobre la esperanza, esa que en dosis mínimas, parece suficiente para seguir adelante.

 

Las tinieblas

Daniel Castro Zimbrón vuelve a hacer dupla con su actor fetiche, Brotins Jodorowski para esta película de terror que parece condensar visualmente la idea del paisaje post-apocalíptico. Parece que todavía para muchos cineastas esa idea de la vida después del fin del mundo, es una preocupación. En Las tinieblas nos encontramos en un mundo similar al que propone Cormac McCarthy en El Camino. Son muchas las virtudes de este largometraje mexicano: sus actuaciones, su atmósfera, la perturbadora fotografía, el inquietante diseño sonoro. Castro Zimbrón de manera minuciosa retrata la calma demoledora del encierro y sobre todo el rompimiento violento de la infancia, a través de la metáfora de la figura invisible de un monstruo, que parece habitar en realidad el corazón del padre, que mantiene a sus hijos cautivos.

 

Logan (Noir version)

Es cierto que el cine de super héroes está en crisis. Si ya viste una las viste todas. Narrativamente tienen poco que ofrecer y su escándalo visual y sonoro han terminado por erradicar la capacidad de asombro ante lo escandaloso y lo deslumbrante. Quizá por eso resulte tan ligeramente afortunada la existencia de Logan de James Mangold. La películas nos muestra un Wolverine acabado, frustrado y lo hace a través de una historia humana y no a través -o no totalmente- de la gran historia de enfrentamiento de la gran amenaza cósmica. Parece que el futuro -si es que a alguien le interesa- de este tipo de personajes, está en explorar su vida cotidiana y la implicación de sus condiciones en un contexto humano, sin grandes adornos, ni despliegue de narrativas injustificadas.

 

Related Posts

Leave a Comment